Llegaste a ser padre o madre a través de la adopción. O has vuelto a serlo gracias a ella. Estás criando y educando uno o varios hijos y en ocasiones te sientes solo, tengas o no pareja, compartas o no tu tiempo, esfuerzo o responsabilidad con una o más personas que te apoyan. Te asaltan dudas (como a todos los padres y madres), te preguntas en qué te  estás equivocando cuando el día se tuerce y has discutido cien veces con tu hijo preadolescente. Y el de 5 años… ¡ha decidido que todo lo puede hacer solo y por su cuenta y no sabe cuándo parar! Y tu pequeña, porque lo sigue siendo a pesar de ser ya adolescente, que le da vueltas y vueltas a quien es, qué quiere, se hace preguntas,…

Has oído hablar de los talleres posadoptivos. Sabes, o quizás te lo contamos ahora, que puede haber entidades, personas, Administraciones,… que pueden estar ahí para echarte una mano.

No es la primera vez que has pensado en ir… “¡quizá… pero lo dejas para otro momento!”

No conoces a nadie que acuda. “¿Dónde te vas a meter?” “¿Podré escuchar solo, o me preguntarán cosas?” Y así una y mil cosas.

Te vamos a contar hoy tres motivos fundamentales por los que un taller posadoptivo puede ayudarte:

  1. No es un grupo de apoyo, aunque cumple algunas de sus funciones. No vas a tener que hablar si no quieres. Puedes escuchar, opinar si te apetece, implicarte más o menos en las actividades. No te vas a sentir obligado/a a nada que no quieras hacer. En un taller hay profesionales que acompañan al grupo de familias, que provocan reflexiones, que invitan a participar. No, no se trata de clases magistrales ni charlas pero te gustará oír hablar de lo que te está sucediendo y de repente darte cuenta de que…
  2. ¡Sentirás que no estás solo! Más familias, más personas, pasan por situaciones parecidas a las tuyas. Unas prueban unas soluciones, otras se decantan por otras alternativas pero en definitiva, todas tienen experiencias parecidas a la tuya. Podrías encontrar también experiencias parecidas a las tuyas entre familias no adoptivas, ¡por supuesto! Pero algunos pequeños detalles, algunos ejemplos, cobran para ti especial significado. Tú sabes que hay matices distintos y tareas diferentes a las que como padre o madre debes responder. Dejarás de sentirte un extraño.
  3. Conocer a más familias que viven situaciones en la crianza y educación de sus hijos e hijas parecidas a las tuyas no te garantiza el éxito en los nuevos retos a los que te enfrentas cada día. Pero ¿qué sucede cuando alguien te cuenta que su niño sigue despertándose cada noche con miedo, como el tuyo? ¿Qué pasa por tu mente cuando oyes hablar a una madre de la relación con su hija de 10 años, de sus discusiones, de sus preguntas, de sus reacciones, tan parecidas a las que te suceden en casa? ¿Cómo te sientes cuando otro padre explica que su hijo de 14 años se ha cerrado en banda, que no quiere salir ni relacionarse, que se pasa horas en la red y ha visto que busca información sobre la ciudad y el país en qué nació sin contártelo, justo como empieza a pasarte a ti?  No se trata de lo que dice el refrán: “Mal de muchos,…” No, se trata de que confirmas que esas cosas suceden, que otros padres y madres han pasado por ellas, que pueden ser normales en según qué momentos, en los talleres te ayudaremos a escuchar lo que los comportamientos de tus hijos dicen por detrás, a evitar despistarte con sus reacciones o acciones y aprender a ver las necesidades que han originado esos comportamientos.
    Imagen cortesía de Mr. LightMan en FreeDigitalPhotos.net
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Te animamos a probar. Puedes acudir con los niños. Ellos jugarán en una sala anexa mientras se desarrolla el taller.  http://sumando.org/proyectos/talleres-adopcion/